martes, 20 de octubre de 2026




 Mariato: Corazón productivo de Veraguas y testigo de la historia

Por Roberto Rolando RODRÍGUEZ

Mariato es uno de los distritos más jóvenes en la división política de la provincia de Veraguas. Limita con el sur de la provincia de Los Santos, separado de esta por un bloque de montañas pronunciadas.

Hoy en día, es una de las regiones más productivas del sur veragüense, destacando en la producción de arroz, la ganadería y la pesca artesanal. Con justa razón se le llama el "corazón arrocero" de la provincia, al aportar el 60% de la producción local; además, el 43% de los ingresos de su población proviene de estas actividades agropecuarias. Aunque persiste la pobreza rural, la mayoría de sus moradores encuentra el sustento diario en sus tierras y costas.

A pesar de su distancia de Santiago, la capital provincial, Mariato es una región estratégica elogiada por su impacto socioeconómico y su creciente potencial turístico. Desde pequeño escuché hablar con fascinación de Mariato, Torio y Arenas de Quebro. 

De hecho, conviví con Rebeca, Cristino, Challi y Reyna, hijos de uno de los pilotos más consagrados de la provincia: el Capitán Agapito Pimentel. Él dedicaba vuelos diarios a estos recónditos lugares para transportar pasajeros y productos. Trágicamente, el Capitán Pimentel perdió la vida cuando su aeronave no logró levantar vuelo y uno de los neumáticos rozó contra una peña al borde de la pista de aterrizaje rural en Arenas de Quebro.

Por aquellos mismos tiempos, mi vecino José Isabel Vásquez fue nombrado maestro de enseñanza primaria en la zona. Sus narraciones coincidían con la riqueza del área, con la salvedad de que sus viajes para cumplir con el deber de educador debían ser por mar; los vuelos eran un lujo que pocas veces se podía permitir.

Años más tarde, mi propia profesión me llevaría a constatar el valor estratégico de esta tierra. En 1987, como corresponsal de la Agence France-Presse (AFP), conocí Mariato desde el aire, viajando en un helicóptero Super Puma de fabricación francesa. En ese momento, el cuerpo de ingenieros del Comando Sur de los Estados Unidos realizaba, junto a las Fuerzas de Defensa de Panamá, el programa "Fuertes Caminos". Este consistía en obras civiles como la apertura de trochas para carreteras, puentes y escuelas, buscando facilitar la comunicación terrestre de una forma menos traumática para los lugareños.

Mi memoria histórica recuerda que en la opinión pública corrían fuertes rumores de que el Comando Sur intentaba instalar una base militar en la zona. De allí nació la invitación a la prensa internacional: las autoridades querían que comprobáramos in situ las actividades reales que provocaban aquel inusual despliegue de soldados en trajes de campaña.

Eran tiempos convulsos. En todo el país se desarrollaba una profunda discordia política, marcada por masivas protestas civiles que buscaban forzar la salida del general Manuel Antonio Noriega. Ya en el terreno —en un poblado cuyo nombre se me escapa— se unió a la comitiva el General John Galvin, jefe del Comando Sur. Había una febril actividad: maquinaria pesada, ingenieros y soldados tanto panameños como estadounidenses. El mensaje oficial que se respiraba era de total armonía y cooperación militar y civil entre ambas naciones. Noriega aprovechó el escenario ante los corresponsales no solo para justificar el objetivo de las maniobras, sino también para defenderse de las graves acusaciones en su contra por la represión política a la oposición.

Hoy, casi cuatro décadas después de aquellas maniobras, la naturaleza ha vuelto a desnudar la fragilidad de Mariato. El sismo destruyó sus viviendas y fracturó la carretera que tanto costó trazar, dejando a cientos de personas refugiadas en colinas y viviendo a la intemperie, pero en los ojos de la gente no hay espacio para la espera. Mariato le ha dado aportes a Veraguas durante décadas con su arroz y su pesca; hoy es Panamá quien debe responder con la urgencia que la catástrofe exige. La ayuda tiene que llegar hoy, no Mañana.

lunes, 19 de octubre de 2026

EE.UU. SATISFECHO POR LA COBERTURA MEDIÁTICA
EN PANAMÁ, RECONOZCA LA AYUDA ESTADOUNIDENSE

El secretario de Estado de los Estados Unidos de América, Marco Rubio, se mostró satisfecho de que la cobertura mediática en Panamá reconozca que los estadounidenses fueron los primeros en llegar rápidamente con ayuda humanitaria, luego del violento terremoto que estremeció al país y provocó daños graves en las infraestructuras residenciales y los servicios públicos.

“No estamos haciendo más de lo necesario. Estamos haciendo todo lo que es necesario”, subrayó Rubio en una entrevista con Matthew Boyle, del sitio web de noticias Breitbart News, donde aclaró que la ayuda de los Estados Unidos se está dando en base a lo que Panamá necesita, y no de lo que nosotros les decimos que necesitan.

Rubio consideró que, de acuerdo con la información obtenida, el sismo de Panamá fue distinto al de Venezuela (“no tan grave”), y apuntó que, al parecer, fue con una pérdida de vidas; sin embargo, enfatizó: “Sí hubo destrucción”.

En una traducción oficial del Departamento de Estado, se informó que el embajador en Panamá, Kevin Cabrera, se referirá a esa ayuda de los norteamericanos. Asimismo, Rubio comentó que un líder proestadounidense en una democracia tiene que acudir a los votantes y decirles: “Miren, somos amigos de Estados Unidos y estos son los beneficios de ser amigos de Estados Unidos”.

Para Rubio, antes no se recompensaba el ser amigos de Estados Unidos. Esto ha cambiado en la actual administración de Trump con el hemisferio, y espera que sea permanente y duradera la amistad con los pueblos de América.

EL CANAL DE PANAMÁ SE AMPLIÓ, PERO
LOS VECINOS SE QUEDAN CON EL PASTEL
 

Po Roberto Rolando RODRÍGUEZ.

 La ampliación del Canal de Panamá benefició a sus vecinos (Costa Rica y Colombia) y permitió que otros competidores ganaran terreno en el negocio marítimo y se quedaran con parte del pastel.

 ¿A qué se debe esto? Las preguntas de lectores formularon al artículo de opinión ¿La amenaza del canal seco? obligan a aclarar esta inquietud de forma directa y comprensible. Vamos al grano.

El fenómeno responde a múltiples factores. Partimos de una premisa clara: el transporte marítimo global opera en red, y Panamá ha sido lento en desarrollar sus obras que faltaban debido a conflictos de interés y miopía política.

La construcción del tercer juego de esclusas reconfiguró la forma en que se mueve la mercancía en el continente al permitir el paso de buques NEOPANAMAX (15 mil TEU). Esto desató una ola de adaptación en la costa este de los Estados Unidos, el Caribe y Sudamérica, impulsando proyectos de dragado y la modernización de terminales internacionales.

Mientras tanto, en Panamá, las disputas de intereses provocaron una parálisis institucional. La falta de dinamismo legislativo, los conflictos gremiales y las demandas judiciales de navieras locales crearon un nudo que frenó la construcción del nuevo puerto de Corozal en el Pacífico y Telfer en el Caribe. Esto dejó desprotegidos y saturados a los históricos puertos de Cristóbal y Balboa, cuya capacidad actual está sobrepasada.

Como consecuencia de esta lentitud en la toma de decisiones, la competencia reaccionó: Costa Rica transformó la Terminal de Contenedores de Moín (Caribe) y el Puerto Caldera (Pacífico); Colombia potenció Cartagena, Buenaventura y activó el nuevo Puerto Antioquia; mientras que la República Dominicana y Jamaica ganaron terreno con agresivas inversiones fijas.

Es una verdad de puño: Panamá no habilitó a tiempo las obras y puertos que hacían falta a los lados del Canal para actividades logísticas secundarias. Bajo este escenario, a los importadores y navieras ya no les convenía emplear barcos pequeños para rutas largas; por ello, buscaron servicios de valor añadido en puertos vecinos, los cuales mutaron rápidamente en centros de trasbordo secundarios. Ya, algunos de estos puertos hicieron sus pruebas de modernización.

Es cierto que nuestros vecinos no pueden construir un canal húmedo de la noche a la mañana. Pese a todo, la ampliación panameña funcionó como un catalizador que agrandó el pastel para la región; sin embargo, el valor agregado se fragmentó, lo que apartó a Panamá de consolidarse como el único centro principal de distribución de la región para el transbordo global.

Aquí es donde se confirma la tesis: la competencia aprovechó estratégicamente el tercer juego de esclusas, mientras que las trabas políticas internas en Panamá ralentizan su competitividad en el tablero del comercio marítimo mundial.


domingo, 11 de octubre de 2026

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Un mamotreto mal construido contra el voto libre

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El sismo que nos sacudió el alma: No aplacemos el amor
Las mantas, la comida y el consuelo se necesitan hoy, no mañana; aplazar la ayuda es ignorar nuestra propia historia.
Por: Roberto Rolando RODRÍGUEZ

El sismo que nos sacudió el alma: No aplacemos el amor

            Las mantas, la comida y el consuelo se necesitan hoy, no mañana; 
            aplazar la ayuda es ignorar nuestra propia historia.

 Por: Roberto Rolando RODRÍGUEZ.

Han transcurrido más de 72 horas desde cuando la tranquilidad de los panameños se convirtió en un repentino ¡pum! En cuestión de segundos, la tierra tembló por 44 segundos y todas nuestras urgencias cotidianas quedaron reducidas a nada. Lo único que importó en ese instante fue saber si los nuestros estaban a salvo. Desde las 12:56 p.m. de aquel viernes 9 de octubre, no hubo ningún panameño que fuera inmune al miedo.

El epicentro del movimiento telúrico liberó una fuerza de magnitud 7.5 que provocó, de inmediato, pánico generalizado, daños severos en hogares y el derribo de infraestructuras críticas, tanto públicas e históricas como privadas. Esta situación, a medida que giran las manecillas del reloj, reclama la solidaridad de todos nosotros. Como bien advirtió el sacerdote de la Basílica de San Juan Bosco: "Solos no podemos". La salida exige que estemos todos unidos.

Es la hora en que nuestros hermanos, especialmente quienes perdieron sus techos, necesitan recuperar el sueño sin el constante temor a las réplicas que les hacen revivir los estruendos del sismo. La ayuda a los damnificados no se puede posponer para cuando la economía se estabilice o la calma regrese. Las toldas, las mantas, la comida, el consuelo, el tiempo, el cariño y el amor se necesitan hoy, no mañana.

Aplazar cualquier muestra de apoyo en plena emergencia es ignorar activamente el dolor que sufren aquellos hermanos del sur de Veraguas, de la península de Azuero y de otros sectores golpeados. Los daños materiales serán eventualmente reparados y reconstruidos con cemento; pero el tejido social de esos panameños afectados necesita levantarse con empatía y con una fuerza capaz de sacudirnos el alma para derribar la indiferencia. Esa empatía solo la podemos aportar nosotros.

Haciendo eco de las palabras del religioso de la Basílica de San Juan Bosco, "solos no podemos". La única salida real ante esta tragedia nacional no es el individualismo del sálvese quien pueda, sino el sentido comunitario del salvémonos juntos. Debemos cuidarnos unos a otros. El sismo vino a recordarnos que quienes hoy sufren no son ajenos a nuestra historia, y que el verdadero valor de Panamá está en los brazos que hoy se extienden para levantar al caído en Herrera, Los Santos y Veraguas.

Que Así Sea.

 https://x.com/Rrodriguez0750/status/2109395265883083023?s=20

sábado, 10 de octubre de 2026

 

"EL BLINDAJE DE NUESTRA SOBERANÍA: A 47 AÑOS DEL 1 DE OCTUBRE"

Por Roberto Rolando RODRÍGUEZ.

El 1 de octubre de 1979 es una fecha imborrable para cada panameño. Es un hito histórico que significó la derogación de la perpetuidad de la presencia norteamericana en territorio de la República de Panamá, reemplazando el Tratado Hay-Bunau Varilla de 1903 y eliminando para siempre el concepto de uso "a perpetuidad".

Han transcurrido 47 años de aquel día. Muchos vivimos la emoción de ese primer minuto de la entrada en vigencia de los tratados firmados por Omar Torrijos Herrera y Jimmy Carter. Los correos, los juzgados, la policía y los puertos pasaron a ejecutarse bajo la jurisdicción de Panamá; las leyes norteamericanas quedaron, por fin, sin efecto jurisdiccional foráneo.

Para el pueblo panameño, el camino liderado por Torrijos y su equipo negociador fue un largo proceso de diplomacia, sin levantar la voz ni caer en bravuconadas. Se identificó la raíz de una lucha generacional, teniendo como propósito la razón profunda de exigir justicia. Hubo un objetivo claro: demostrar que la verdad estuvo del lado panameño y que no existía motivo alguno para más tensiones que provocaran enfrentamientos con sangre, luto y dolor, como en efecto ocurrió el 9 de enero de 1964. Para el entonces líder en el poder, Omar Torrijos, la diplomacia era el lenguaje perfecto y el momento ideal para lograr un nuevo trato basado en el bienestar de ambas sociedades.

Los panameños estaban seguros de que el rumbo negociador demostraría nuestra responsabilidad para asumir este nuevo compromiso, y que transitar en tiempo por 23 kilómetros de transición para llegar al 31 de diciembre de 1999 era la meta definitiva.

Aquí es donde nos preguntamos qué fortaleza tienen esos instrumentos, luego de ese camino recorrido, para continuar adelante sin tropiezos en el futuro y sin decir adiós al pasado histórico de las relaciones de Panamá y Estados Unidos.

Torrijos y Carter dejaron como legado la validez bilateral del pacto, con una ratificación sustentada en los procedimientos constitucionales de cada país y respaldada por la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados. Este marco jurídico constituyó un primer blindaje, producto de la madurez de ambos liderazgos. El segundo paso fue otorgarle fortaleza internacional a lo pactado mediante el Tratado de Neutralidad Permanente, el cual garantiza que la vía interoceánica permanezca abierta y segura para el tránsito pacífico de todas las naciones del mundo, bajo normas globales de igualdad y respeto mutuo.

La culminación de este proceso el 31 de diciembre de 1999, con la transferencia total de la administración y la retirada de las bases militares norteamericanas, demostró la eficacia y el respeto histórico al tratado a nivel global. Hoy se refleja que el protocolo de adhesión da mayor fuerza a una negociación que algunos quisieron frustrar; sin embargo, una gran mayoría consignó su voto de confianza en las negociaciones, en el pacto y en el futuro de un país con una soberanía cada vez más fuerte.

Panamá ganó un blindaje internacional gracias a la diplomacia y la neutralidad.


Publicado en METRO LIBRE/PANAMÁ  https://www.metrolibre.com/opinion/taipei-y-panama-dos-visiones-del-progreso-y-la-historia-JG26314841?fbclid=IwY2xjawU3nN1leHRuA2FlbQIxMQBwZG9mAXNydGMGYXBwX2lkEDIyMjAzOTE3ODgyMDA4OTIAAR6JcBk8vGM6NYZWxfXsOTPe-rgKszNsyGhKl88LL5EeHbp4vA1PeTpyWAol9w_aem_uAwwsBZoe90E1nzZTSxLuQ