martes, 3 de noviembre de 2026

 Noviembre en pausa: De la fragilidad telúrica a la resiliencia patriótica

por Roberto Rolando Rodríguez

Es una situación de gravedad: es la tercera vez en 123 años que el país no festeja sus fiestas patrias por la separación del 3 de noviembre de 1903 de la República de Colombia, a la que se había integrado como parte de la Nueva Granada en 1831. La primera vez que estas festividades se suspendieron fue por las inundaciones en Chepo; luego, por la pandemia de la COVID-19; y ahora, por el demoledor terremoto del pasado 9 de octubre.

Aquel 3 de noviembre de 1903, nuestros próceres, de forma muy silenciosa, realizaron su labor de liberación en un escenario caracterizado por la tensión militar y un júbilo popular que se concretó, definitivamente, al caer el atardecer de ese glorioso día con la proclama oficial de la separación. La historia registra hechos y momentos felices, pero también —por qué no decirlo— frustrantes. Mientras en el istmo se celebraba la separación, un hombre nacido en Francia, Philippe Bunau-Varilla, negociaba desesperadamente con Washington la construcción de un canal interoceánico, comprometiendo nuestra soberanía nacional al otorgar tierras para la obra y para fortificaciones militares.

Tuvieron que pasar siete décadas para que ese tratado, que ningún panameño firmó, fuera abrogado por un nuevo acuerdo Torrijos Carter en 1977, el cual devolvió la plena soberanía sobre todo el territorio, pintándolo de un solo color con la reversión de la vía acuática.

Hoy, 123 años después, la conmemoración del legado de Manuel Amador Guerrero, José Agustín Arango y otros próceres continúa vigente. Sin embargo, esta vez no se manifiesta con el habitual jolgorio popular, aunque sí con el mismo fervor patriótico y la autenticidad que caracterizan al panameño. Esta fecha está marcada por el trago amargo que dejó aquel terrible terremoto de 44 segundos, el cual transformó nuestra actitud frente a la fragilidad telúrica del territorio, infundiendo una profunda sensación de alerta ante el peligro.

Es cierto que «Panamá se construye cada día». En esta hora de reconstrucción de los daños causados por el sismo, vale la pena recordar y hay coincidencia con las palabras del mandatario José Raúl Mulino: «Vamos a superar todo esto que vivimos y nos vamos a levantar». Así ha quedado demostrado con la unidad inquebrantable de todos los panameños hacia aquellos que sufrieron, y con la disposición nacional de integrarnos a los adelantos de la tecnología moderna. Hoy más que nunca se necesitan nuevas reglas: la responsabilidad tecnológica y de prevención debe ser compartida de manera estricta entre el gobierno y la ciudadanía civil. Esto requiere pasar de la preocupación a la acción organizada; después de todo, la clave de la supervivencia y la resiliencia no es el pánico, sino la anticipación.

domingo, 1 de noviembre de 2026

 

"Tragar sapos" en Miraflores: El regreso de María Corina Machado

 y la cuenta regresiva para la caída del régimen


Por Roberto Rolando RODRIGUEZ.

 

Las cosas en Venezuela no pintan muy bien para el triunvirato de Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez y Jorge Rodríguez, luego de que no vieron venir el regreso de María Corina Machado a su país; un espectacular retorno que se consolidó tras fallar en siete intentos previos.

Jorge Rodríguez, quien había amenazado a la oposición al expresar: “Digan todo lo que quieran decir ahorita, pero apúrense, porque se les acaba el tiempo”, contrasta con la postura de su hermana, Delcy Rodríguez. Ella afirmó que su trayectoria dentro del aparato estatal es una fortaleza y no debe ocultarse: "Lo conozco desde adentro" y "vengo del sistema que estamos transformando y cambiando, no lo escondo".

La resistencia a dejar el poder heredado de Nicolás Maduro obliga a la cúpula a “tragar sapos” y a sincerarse ante los partidarios de una dictadura que ve cómo se desmantela el aparato con el que controlaron el país por 27 años bajo represión. El miedo a perderlo todo se agudizó tras los acontecimientos políticos del 28 de julio de 2024, los cuales dieron lugar a la “Operación Resolución Absoluta”, ejecutada por Estados Unidos la madrugada del 3 de enero de 2026.

Machado llegó el pasado domingo 25 de octubre de 2026 y, una vez pisó tierra venezolana, Marco Rubio informó a Miraflores que la líder opositora ya se encontraba rumbo a Caracas, advirtiendo al régimen no tomar medidas represivas en su contra. Al día siguiente, el alto funcionario norteamericano declaró que se debía decretar la vacancia presidencial y convocar a nuevas elecciones para poner fin al periodo de transición política.

Para los analistas políticos, si el regreso de María Corina Machado era inevitable, la caída del régimen dictatorial también lo es. Este se encuentra en una etapa de caducidad irreversible si se entiende que la transición es el cambio definitivo de un sistema de gobierno a otro. Al final, el triunvirato prefiere "tragar sapos" antes que aceptar su realidad.

La transición en Venezuela dejó de ser una posibilidad abstracta para convertirse en una realidad ineludible que el chavismo, por primera vez en casi tres décadas, ya no puede controlar."

"El triunvirato de Caracas se encuentra acorralado entre la presión internacional liderada por Washington y el avance irreversible de una oposición que ya tomó las calles. En este escenario, la estrategia de 'tragar sapos' no es una muestra de astucia política, sino el último recurso de un régimen que se desgasta por minutos y cuyo tiempo de descuento ha comenzado formalmente."

viernes, 30 de octubre de 2026

 Murió LEO

por Roberto Rolando RODRÍGUEZ

Quienes hacen daño psicológico o físico a un gato y a otros animales suelen presentar trastornos disociales o de personalidad, descargando su frustración en seres vulnerables. A estas personas, cuyo comportamiento carece por completo de empatía, les cuesta comprender el valor de la vida animal. Por ello, aprender a quererlos y protegerlos es vital para construir una sociedad más justa y compasiva.

Leo, la mascota comunal de La Lomita o Villas del Pinar (distrito de Arraiján Cabecera), tenía un año de convivir en el lugar. Contó con el apoyo de una voluntaria que le brindó verdadera comprensión, cuidándolo sin lastimarlo y respetando siempre su naturaleza independiente. Gracias a este esfuerzo, se le llevó a una clínica veterinaria para su esterilización temprana —evitando así la sobrepoblación callejera—, y se le garantizó un esquema completo de vacunación con visitas periódicas al veterinario. Rápidamente, Leo entendió que no se le imponían afectos, sino que se los habían ganado con paciencia.

Metafóricamente, Leo se constituyó como parte del escuadrón de conserjes de la comunidad. A pesar de contar con alimento seguro, a veces salía de cacería para no olvidar sus instintos felinos, una habilidad que dominaba con mucho éxito. El vínculo con un gato es único porque jamás es obligado; amar a un felino significa no forzar los abrazos ni invadir su espacio cuando busca aislamiento. Garantizar su bienestar va más allá de ofrecerle comida: implica asumir un compromiso a largo plazo para asegurar su salud física y mental.

Ante esto, me pregunto: ¿por qué existe el maltrato humano hacia los gatos? Lamentablemente, aún persisten falsas creencias y supersticiones negativas en su entorno.

La protección animal es una tarea colectiva que transforma realidades, recordándonos que "cambiar el mundo de un gato no cambiará el planeta entero, pero para ese gato lo es todo".

Hoy, ante la triste pérdida que comparto con mi hija —quien con tanto amor cuidó de este animalito—, pido por favor que no seamos cómplices del silencio. Es crucial reportar ante las autoridades locales cualquier acto de negligencia, abandono o violencia física, así como fomentar la empatía desde la infancia, enseñando que los animales sienten dolor, miedo y alegría igual que nosotros.

¡Hasta luego, Leo!






martes, 20 de octubre de 2026




 Mariato: Corazón productivo de Veraguas y testigo de la historia

Por Roberto Rolando RODRÍGUEZ

Mariato es uno de los distritos más jóvenes en la división política de la provincia de Veraguas. Limita con el sur de la provincia de Los Santos, separado de esta por un bloque de montañas pronunciadas.

Hoy en día, es una de las regiones más productivas del sur veragüense, destacando en la producción de arroz, la ganadería y la pesca artesanal. Con justa razón se le llama el "corazón arrocero" de la provincia, al aportar el 60% de la producción local; además, el 43% de los ingresos de su población proviene de estas actividades agropecuarias. Aunque persiste la pobreza rural, la mayoría de sus moradores encuentra el sustento diario en sus tierras y costas.

A pesar de su distancia de Santiago, la capital provincial, Mariato es una región estratégica elogiada por su impacto socioeconómico y su creciente potencial turístico. Desde pequeño escuché hablar con fascinación de Mariato, Torio y Arenas de Quebro. 

De hecho, conviví con Rebeca, Cristino, Challi y Reyna, hijos de uno de los pilotos más consagrados de la provincia: el Capitán Agapito Pimentel. Él dedicaba vuelos diarios a estos recónditos lugares para transportar pasajeros y productos. Trágicamente, el Capitán Pimentel perdió la vida cuando su aeronave no logró levantar vuelo y uno de los neumáticos rozó contra una peña al borde de la pista de aterrizaje rural en Arenas de Quebro.

Por aquellos mismos tiempos, mi vecino José Isabel Vásquez fue nombrado maestro de enseñanza primaria en la zona. Sus narraciones coincidían con la riqueza del área, con la salvedad de que sus viajes para cumplir con el deber de educador debían ser por mar; los vuelos eran un lujo que pocas veces se podía permitir.

Años más tarde, mi propia profesión me llevaría a constatar el valor estratégico de esta tierra. En 1987, como corresponsal de la Agence France-Presse (AFP), conocí Mariato desde el aire, viajando en un helicóptero Super Puma de fabricación francesa. En ese momento, el cuerpo de ingenieros del Comando Sur de los Estados Unidos realizaba, junto a las Fuerzas de Defensa de Panamá, el programa "Fuertes Caminos". Este consistía en obras civiles como la apertura de trochas para carreteras, puentes y escuelas, buscando facilitar la comunicación terrestre de una forma menos traumática para los lugareños.

Mi memoria histórica recuerda que en la opinión pública corrían fuertes rumores de que el Comando Sur intentaba instalar una base militar en la zona. De allí nació la invitación a la prensa internacional: las autoridades querían que comprobáramos in situ las actividades reales que provocaban aquel inusual despliegue de soldados en trajes de campaña.

Eran tiempos convulsos. En todo el país se desarrollaba una profunda discordia política, marcada por masivas protestas civiles que buscaban forzar la salida del general Manuel Antonio Noriega. Ya en el terreno —en un poblado cuyo nombre se me escapa— se unió a la comitiva el General John Galvin, jefe del Comando Sur. Había una febril actividad: maquinaria pesada, ingenieros y soldados tanto panameños como estadounidenses. El mensaje oficial que se respiraba era de total armonía y cooperación militar y civil entre ambas naciones. Noriega aprovechó el escenario ante los corresponsales no solo para justificar el objetivo de las maniobras, sino también para defenderse de las graves acusaciones en su contra por la represión política a la oposición.

Hoy, casi cuatro décadas después de aquellas maniobras, la naturaleza ha vuelto a desnudar la fragilidad de Mariato. El sismo destruyó sus viviendas y fracturó la carretera que tanto costó trazar, dejando a cientos de personas refugiadas en colinas y viviendo a la intemperie, pero en los ojos de la gente no hay espacio para la espera. Mariato le ha dado aportes a Veraguas durante décadas con su arroz y su pesca; hoy es Panamá quien debe responder con la urgencia que la catástrofe exige. La ayuda tiene que llegar hoy, no Mañana.

lunes, 19 de octubre de 2026

EE.UU. SATISFECHO POR LA COBERTURA MEDIÁTICA
EN PANAMÁ, RECONOZCA LA AYUDA ESTADOUNIDENSE

El secretario de Estado de los Estados Unidos de América, Marco Rubio, se mostró satisfecho de que la cobertura mediática en Panamá reconozca que los estadounidenses fueron los primeros en llegar rápidamente con ayuda humanitaria, luego del violento terremoto que estremeció al país y provocó daños graves en las infraestructuras residenciales y los servicios públicos.

“No estamos haciendo más de lo necesario. Estamos haciendo todo lo que es necesario”, subrayó Rubio en una entrevista con Matthew Boyle, del sitio web de noticias Breitbart News, donde aclaró que la ayuda de los Estados Unidos se está dando en base a lo que Panamá necesita, y no de lo que nosotros les decimos que necesitan.

Rubio consideró que, de acuerdo con la información obtenida, el sismo de Panamá fue distinto al de Venezuela (“no tan grave”), y apuntó que, al parecer, fue con una pérdida de vidas; sin embargo, enfatizó: “Sí hubo destrucción”.

En una traducción oficial del Departamento de Estado, se informó que el embajador en Panamá, Kevin Cabrera, se referirá a esa ayuda de los norteamericanos. Asimismo, Rubio comentó que un líder proestadounidense en una democracia tiene que acudir a los votantes y decirles: “Miren, somos amigos de Estados Unidos y estos son los beneficios de ser amigos de Estados Unidos”.

Para Rubio, antes no se recompensaba el ser amigos de Estados Unidos. Esto ha cambiado en la actual administración de Trump con el hemisferio, y espera que sea permanente y duradera la amistad con los pueblos de América.

EL CANAL DE PANAMÁ SE AMPLIÓ, PERO
LOS VECINOS SE QUEDAN CON EL PASTEL
 

Po Roberto Rolando RODRÍGUEZ.

 La ampliación del Canal de Panamá benefició a sus vecinos (Costa Rica y Colombia) y permitió que otros competidores ganaran terreno en el negocio marítimo y se quedaran con parte del pastel.

 ¿A qué se debe esto? Las preguntas de lectores formularon al artículo de opinión ¿La amenaza del canal seco? obligan a aclarar esta inquietud de forma directa y comprensible. Vamos al grano.

El fenómeno responde a múltiples factores. Partimos de una premisa clara: el transporte marítimo global opera en red, y Panamá ha sido lento en desarrollar sus obras que faltaban debido a conflictos de interés y miopía política.

La construcción del tercer juego de esclusas reconfiguró la forma en que se mueve la mercancía en el continente al permitir el paso de buques NEOPANAMAX (15 mil TEU). Esto desató una ola de adaptación en la costa este de los Estados Unidos, el Caribe y Sudamérica, impulsando proyectos de dragado y la modernización de terminales internacionales.

Mientras tanto, en Panamá, las disputas de intereses provocaron una parálisis institucional. La falta de dinamismo legislativo, los conflictos gremiales y las demandas judiciales de navieras locales crearon un nudo que frenó la construcción del nuevo puerto de Corozal en el Pacífico y Telfer en el Caribe. Esto dejó desprotegidos y saturados a los históricos puertos de Cristóbal y Balboa, cuya capacidad actual está sobrepasada.

Como consecuencia de esta lentitud en la toma de decisiones, la competencia reaccionó: Costa Rica transformó la Terminal de Contenedores de Moín (Caribe) y el Puerto Caldera (Pacífico); Colombia potenció Cartagena, Buenaventura y activó el nuevo Puerto Antioquia; mientras que la República Dominicana y Jamaica ganaron terreno con agresivas inversiones fijas.

Es una verdad de puño: Panamá no habilitó a tiempo las obras y puertos que hacían falta a los lados del Canal para actividades logísticas secundarias. Bajo este escenario, a los importadores y navieras ya no les convenía emplear barcos pequeños para rutas largas; por ello, buscaron servicios de valor añadido en puertos vecinos, los cuales mutaron rápidamente en centros de trasbordo secundarios. Ya, algunos de estos puertos hicieron sus pruebas de modernización.

Es cierto que nuestros vecinos no pueden construir un canal húmedo de la noche a la mañana. Pese a todo, la ampliación panameña funcionó como un catalizador que agrandó el pastel para la región; sin embargo, el valor agregado se fragmentó, lo que apartó a Panamá de consolidarse como el único centro principal de distribución de la región para el transbordo global.

Aquí es donde se confirma la tesis: la competencia aprovechó estratégicamente el tercer juego de esclusas, mientras que las trabas políticas internas en Panamá ralentizan su competitividad en el tablero del comercio marítimo mundial.


domingo, 11 de octubre de 2026

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Un mamotreto mal construido contra el voto libre

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El sismo que nos sacudió el alma: No aplacemos el amor
Las mantas, la comida y el consuelo se necesitan hoy, no mañana; aplazar la ayuda es ignorar nuestra propia historia.
Por: Roberto Rolando RODRÍGUEZ

El sismo que nos sacudió el alma: No aplacemos el amor

            Las mantas, la comida y el consuelo se necesitan hoy, no mañana; 
            aplazar la ayuda es ignorar nuestra propia historia.

 Por: Roberto Rolando RODRÍGUEZ.

Han transcurrido más de 72 horas desde cuando la tranquilidad de los panameños se convirtió en un repentino ¡pum! En cuestión de segundos, la tierra tembló por 44 segundos y todas nuestras urgencias cotidianas quedaron reducidas a nada. Lo único que importó en ese instante fue saber si los nuestros estaban a salvo. Desde las 12:56 p.m. de aquel viernes 9 de octubre, no hubo ningún panameño que fuera inmune al miedo.

El epicentro del movimiento telúrico liberó una fuerza de magnitud 7.5 que provocó, de inmediato, pánico generalizado, daños severos en hogares y el derribo de infraestructuras críticas, tanto públicas e históricas como privadas. Esta situación, a medida que giran las manecillas del reloj, reclama la solidaridad de todos nosotros. Como bien advirtió el sacerdote de la Basílica de San Juan Bosco: "Solos no podemos". La salida exige que estemos todos unidos.

Es la hora en que nuestros hermanos, especialmente quienes perdieron sus techos, necesitan recuperar el sueño sin el constante temor a las réplicas que les hacen revivir los estruendos del sismo. La ayuda a los damnificados no se puede posponer para cuando la economía se estabilice o la calma regrese. Las toldas, las mantas, la comida, el consuelo, el tiempo, el cariño y el amor se necesitan hoy, no mañana.

Aplazar cualquier muestra de apoyo en plena emergencia es ignorar activamente el dolor que sufren aquellos hermanos del sur de Veraguas, de la península de Azuero y de otros sectores golpeados. Los daños materiales serán eventualmente reparados y reconstruidos con cemento; pero el tejido social de esos panameños afectados necesita levantarse con empatía y con una fuerza capaz de sacudirnos el alma para derribar la indiferencia. Esa empatía solo la podemos aportar nosotros.

Haciendo eco de las palabras del religioso de la Basílica de San Juan Bosco, "solos no podemos". La única salida real ante esta tragedia nacional no es el individualismo del sálvese quien pueda, sino el sentido comunitario del salvémonos juntos. Debemos cuidarnos unos a otros. El sismo vino a recordarnos que quienes hoy sufren no son ajenos a nuestra historia, y que el verdadero valor de Panamá está en los brazos que hoy se extienden para levantar al caído en Herrera, Los Santos y Veraguas.

Que Así Sea.

 https://x.com/Rrodriguez0750/status/2109395265883083023?s=20

sábado, 10 de octubre de 2026

 

"EL BLINDAJE DE NUESTRA SOBERANÍA: A 47 AÑOS DEL 1 DE OCTUBRE"

Por Roberto Rolando RODRÍGUEZ.

El 1 de octubre de 1979 es una fecha imborrable para cada panameño. Es un hito histórico que significó la derogación de la perpetuidad de la presencia norteamericana en territorio de la República de Panamá, reemplazando el Tratado Hay-Bunau Varilla de 1903 y eliminando para siempre el concepto de uso "a perpetuidad".

Han transcurrido 47 años de aquel día. Muchos vivimos la emoción de ese primer minuto de la entrada en vigencia de los tratados firmados por Omar Torrijos Herrera y Jimmy Carter. Los correos, los juzgados, la policía y los puertos pasaron a ejecutarse bajo la jurisdicción de Panamá; las leyes norteamericanas quedaron, por fin, sin efecto jurisdiccional foráneo.

Para el pueblo panameño, el camino liderado por Torrijos y su equipo negociador fue un largo proceso de diplomacia, sin levantar la voz ni caer en bravuconadas. Se identificó la raíz de una lucha generacional, teniendo como propósito la razón profunda de exigir justicia. Hubo un objetivo claro: demostrar que la verdad estuvo del lado panameño y que no existía motivo alguno para más tensiones que provocaran enfrentamientos con sangre, luto y dolor, como en efecto ocurrió el 9 de enero de 1964. Para el entonces líder en el poder, Omar Torrijos, la diplomacia era el lenguaje perfecto y el momento ideal para lograr un nuevo trato basado en el bienestar de ambas sociedades.

Los panameños estaban seguros de que el rumbo negociador demostraría nuestra responsabilidad para asumir este nuevo compromiso, y que transitar en tiempo por 23 kilómetros de transición para llegar al 31 de diciembre de 1999 era la meta definitiva.

Aquí es donde nos preguntamos qué fortaleza tienen esos instrumentos, luego de ese camino recorrido, para continuar adelante sin tropiezos en el futuro y sin decir adiós al pasado histórico de las relaciones de Panamá y Estados Unidos.

Torrijos y Carter dejaron como legado la validez bilateral del pacto, con una ratificación sustentada en los procedimientos constitucionales de cada país y respaldada por la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados. Este marco jurídico constituyó un primer blindaje, producto de la madurez de ambos liderazgos. El segundo paso fue otorgarle fortaleza internacional a lo pactado mediante el Tratado de Neutralidad Permanente, el cual garantiza que la vía interoceánica permanezca abierta y segura para el tránsito pacífico de todas las naciones del mundo, bajo normas globales de igualdad y respeto mutuo.

La culminación de este proceso el 31 de diciembre de 1999, con la transferencia total de la administración y la retirada de las bases militares norteamericanas, demostró la eficacia y el respeto histórico al tratado a nivel global. Hoy se refleja que el protocolo de adhesión da mayor fuerza a una negociación que algunos quisieron frustrar; sin embargo, una gran mayoría consignó su voto de confianza en las negociaciones, en el pacto y en el futuro de un país con una soberanía cada vez más fuerte.

Panamá ganó un blindaje internacional gracias a la diplomacia y la neutralidad.


Publicado en METRO LIBRE/PANAMÁ  https://www.metrolibre.com/opinion/taipei-y-panama-dos-visiones-del-progreso-y-la-historia-JG26314841?fbclid=IwY2xjawU3nN1leHRuA2FlbQIxMQBwZG9mAXNydGMGYXBwX2lkEDIyMjAzOTE3ODgyMDA4OTIAAR6JcBk8vGM6NYZWxfXsOTPe-rgKszNsyGhKl88LL5EeHbp4vA1PeTpyWAol9w_aem_uAwwsBZoe90E1nzZTSxLuQ

 

Taipéi y Panamá: Dos visiones del progreso y la historia

Por Roberto Rolando RODRÍGUEZ.

 A inicios de 1980, visité la República de China en Taiwán por invitación oficial para participar de la celebración del Día Nacional o el doble “10”, llamado así porque se conmemora el día 10 del mes 10 de cada año el Levantamiento de Wuchang.

Por aquel tiempo, Taiwán llevaba adelante un plan de diez megaobras como una respuesta audaz para modernizar la obsoleta infraestructura de la isla y contrarrestar la grave crisis petrolera de 1973. El plan emprendido por su presidente, Chiang Ching-kuo (q.e.p.d.) —persona a quien conocí personalmente—, fue un éxito que sentó las bases para el posterior desarrollo industrial. Este proceso fue llamado el "Milagro Económico de Taiwán", el cual transformó su economía manufacturera tradicional en el epicentro tecnológico y geopolítico de la economía global que motoriza al país.

A partir de los años 80, la demolición de infraestructuras antiguas imperiales y los proyectos de reurbanización transformaron la uniformidad gris tradicional en un espacio urbano dinámico y globalizado. Lo interesante para los panameños es que esto se hizo sin borrar el pasado ni la historia: el paisaje actual de Taipéi destaca por ser una metrópolis híbrida, donde los nuevos rascacielos conviven con calles históricas de la época imperial.

Aquí en Panamá, un grupo ambientalista se opuso —y las autoridades se amilanaron— a la construcción de vías de acceso entre la Ciudad de la Salud y la Ciudad del Saber, bajo el argumento de la existencia de un "camino real" por donde transitaban los españoles con la riqueza de América. Taipéi, en cambio, ha construido réplicas de su cultura, tradiciones y de aquellas antiguas infraestructuras imperiales para conservar y proteger su historia.

Panamá, desde el 13 de junio de 2017, no tiene relaciones diplomáticas con Taiwán debido a una ruptura para reconocer a la República Popular China bajo el principio de "una sola China". Desde entonces, hay presiones y advertencias de Pekín por la iniciativa soberana de un amplio sector de diputados que ha creado un grupo parlamentario de amistad con Taiwán.

Son 170 años de presencia china en Panamá, donde las raíces culturales de ambos pueblos se identifican e intercambian. Al pueblo chino en Panamá, igual que desde 1911, cuando se establecieron las relaciones diplomáticas, ¡felicidades! ¡Viva Taiwán!

(Publicado en Metro Libre/Panamá. https://www.metrolibre.com/opinion/taipei-y-panama-dos-visiones-del-progreso-y-la-historia-JG26314841?fbclid=IwY2xjawU3nN1leHRuA2FlbQIxMQBwZG9mAXNydGMGYXBwX2lkEDIyMjAzOTE3ODgyMDA4OTIAAR6JcBk8vGM6NYZWxfXsOTPe-rgKszNsyGhKl88LL5EeHbp4vA1PeTpyWAol9w_aem_uAwwsBZoe90E1nzZTSxLuQ

44 segundos que nos pusieron a prueba
¿Por qué Panamá resistió al sismo más fuerte en 144 años?
El precedente más oscuro se remonta al 7 de septiembre de 1882, cuando un sismo de 7.7 azotó las islas de San Blas —hoy Guna Yala— y generó un tsunami que cobró la vida de entre 700 y 2,000 indígenas.
Por Roberto Rolando RODRÍGUEZ
Como creyente en la fe cristiana, coincido plenamente con mis familiares, amigos y vecinos, quienes manifestamos convencidos que la mano de Dios estuvo presente durante el terrible movimiento de tierra que sacudió el territorio panameño. Fueron 44 eternos segundos con una fuerza acumulada de 7.5 de magnitud en la escala de Richter.
En ese momento, me encontraba bajo los efectos de un medicamento para desinflamar mi columna vertebral. Me despertaron justo para el almuerzo; eran las 12:55 p.m. cuando bajé de la habitación. Justamente me disponía a ocupar mi puesto en la mesa cuando mi hija Ingridt me exclamó que estaba temblando. Al principio pensé que se refería a un malestar en mi propio cuerpo, pero la sensación del entorno y el tacto me confirmaron que era la tierra misma la que se sacudía.
Desde otro punto de la casa escuché: «¡Tiembla! ¡El agua se sale de las vasijas con el bailoteo!». Me levanté de inmediato y vi cómo las plantas ornamentales se movían con violencia. Nunca había vivido una experiencia semejante, sobre todo porque los segundos se sumaban hasta totalizar 44. «Qué largo», alcancé a decir. Anteriormente, y lo confieso desde mi jubilación, solo había sentido dos movimientos telúricos menores mientras descansaba en la hamaca de la terraza; aquellos me divirtieron por el suave vaivén de la tela sostenida entre las columnas estructurales de la residencia. Este escenario era completamente distinto.
Tan pronto como la tierra dejó de moverse, Ingridt consultó su celular y me informó que el sismo había sido de magnitud 7.7 con epicentro en Tonosí. «¡Uy, fue muy grande!», exclamé consternado. De inmediato le comenté que los daños debían ser severos, y que por el área de Coronado la situación debía ser terrible.
A partir de ese instante, mi pareja Ira, Ingridt y yo comenzamos a realizar llamadas desesperadas para saber de nuestros seres queridos. Dos de ellos trabajan en edificios altos en la capital. Recuperamos la tranquilidad al escuchar sus reportes: «Estamos bien». Sin embargo, las confirmaciones desde Santiago de Veraguas eran preocupantes. Mi sobrino Chichí me reportó, 50 minutos después del evento principal, que la tierra seguía temblando allá y que toda la familia permanecía fuera de la casa. Tratando de transmitirle serenidad, le infórmé: «Las réplicas van a continuar dándose por las próximas horas y al día siguiente. ¡Calma! Conduce a los tuyos».
En esta era de tecnología impresionante, las reacciones internacionales no se hicieron esperar. Escuché a un experto desde Santiago de Chile analizar el fenómeno; llegaron voces de solidaridad, pero también de otros que especularon con la llegada de un tsunami, creando incertidumbre. Afortunadamente, los panameños tienden a informarse a través de las autoridades competentes y, de esa manera, mantienen la calma.
Muchos expresamos una profunda alegría y gratitud al ver que, a pesar de un terremoto de magnitud 7.5, no se reportaron pérdidas de vidas humanas, y que en la Ciudad de Panamá ningún rascacielos colapsó. Recordamos con tristeza cómo, recientemente, naciones hermanas como Venezuela y Colombia sufrieron catástrofes similares con saldos de miles de vidas perdidas y daños masivos en su infraestructura urbana.
Las gráficas globales nos revelaron hoy que, en lo que va del año 2026, un total de 12 terremotos han afectado a igual cantidad de países, todos con fuerzas superiores a los 7.0 grados. El sismo de Panamá ocupa el tercer lugar en intensidad con su magnitud de 7.5, superado únicamente por los eventos de Filipinas e Indonesia.
Los expertos gubernamentales confirmaron hoy que el sismo se originó a 23 kilómetros al norte de Tonosí, en la provincia de Los Santos, con una magnitud recalibrada de 7.5 y una profundidad somera de apenas 4 kilómetros. Detallaron, además, que el movimiento respondió a la fractura de la falla tectónica conocida como el sistema de falla Azuero-Tonosí.
Según los registros históricos, el terremoto de ayer, 9 de octubre de 2026, ha sido el más devastador en 144 años en el país sin registrar víctimas fatales. El precedente más oscuro se remonta al 7 de septiembre de 1882, cuando un sismo de 7.7 castigó las islas de San Blas —hoy Guna Yala— y generó un tsunami que cobró la vida de entre 700 y 2,000 indígenas. La historia de movimientos mortales también contabiliza el ocurrido el 22 de abril de 1991 en Bocas del Toro, con 23 fallecidos y daños en un millar de viviendas, así como el de Puerto Armuelles en 2003, que provocó la muerte de dos panameños.
Siempre se ha dicho popularmente que Panamá se encuentra a salvo de movimientos telúricos de gran magnitud. De hecho, la historia nos recuerda que la decisión final del Congreso de los Estados Unidos para construir el canal interoceánico por nuestra ruta, en lugar de Nicaragua, se basó firmemente en la estabilidad sísmica panameña. El gran símbolo de esa confianza fue el Arco Chato, ubicado en el Casco Antiguo de la Ciudad de Panamá: una estructura testigo, ligera y resistente, que se mantuvo en pie demostrando que nuestra tierra sabe sostenerse ante los embates de la naturaleza. Hoy, tras salir ilesos de un coloso de 7.5, esa certeza histórica y nuestra fe se vuelven a dar la mano.


sábado, 19 de septiembre de 2026

 

  • 19/09/2026 00:00

Otra vez Colombia y su canal: ¿la amenaza del canal seco?

Cuando Panamá inició su proyecto de ampliación del canal interoceánico, Costa Rica aprovechó para consolidar su posición logística en el Caribe y reestructurar su salida al pacífico; mientras Colombia enfocó sus esfuerzos en robustecer su conectividad multipuerto (Atlántico y Pacífico) integrando tecnologías avanzadas.

Sin embargo, ambos países no tienen las ventajas de la República de Panamá que con la ampliación y construcción de un tercer juego de esclusas consolida la competitividad de la vía acuática y permite el paso de los buques de mayor tamaño, neopanamax.

Con esta triangulación de propósitos de Panamá, Colombia y Costa Rica, por ser países vecinos, tomando en cuenta que hay otras iniciativas ya en funcionamiento, como el canal seco de Tehuantepec en México, vale la pena poner atención que la posición geográfica panameña impone retomar iniciativas con celeridad y visión con mayor alcance.

El tercer juego de esclusas permite a los barcos panamax transitar por la vía acuática de océano a océano, pero también favoreció el programa logístico de Costa Rica y Colombia, mientras en Panamá discusiones estériles de índole política, jurídica y gremiales postergaron la construcción del puerto de Corozal; sin embargo, esta obra complementaria -que consolida la logística para el manejo de contenedores- no se ha descartado.

Costa Rica transformó su Terminal de Contenedores de Moín en el Caribe y Puerto Caldera en el Pacífico, y Colombia ha hecho lo mismo con Puerto Antioquia, Cartagena en el Caribe, Buenaventura en el Pacífico. Este último país ahora desempolva su proyecto de un canal por el Atrato, aunque en verdad el plan es un canal seco de 236 kilómetros de longitud por el Chocó que implica desafíos geológicos, financieros y el empleo de ingeniería tecnológica de última generación.

No estamos hablando de labor de orfebres, la ruta centenaria panameña, ha superado con la construcción de la vía acuática retos ambientales difíciles. Al final, cabe hacerse una pregunta inevitable: ¿es lo mismo transitar 80 kilómetros en 9 horas en un barco de océano a océano, que recorrer 236 kilómetros de vía férrea en 12 horas, interrumpiendo la cadena logística para descargar y volver a embarcar la mercancía en el extremo opuesto?

La economía de escala demuestra que ningún tren compite con el cruce marítimo directo. Para mantener este liderazgo, la Autoridad del Canal de Panamá debe actuar con celeridad en sus licitaciones respecto al puerto de Corozal y otros, continuar potenciando su ventaja centenaria y promover estudios que diversifiquen sus negocios. El Canal debe mantener el énfasis y la evolución para seguir siendo el motor del comercio mundial al servicio de la humanidad.


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