Las exhumaciones de los caídos del 20 de diciembre de 1989
Aquel 20 de diciembre de 1989, los soldados abrieron fuego contra conductor de un camión cisterna en Rio Hato. Eran las 12:35MNA partir de esos momentos, el padre de esta víctima de la barbarie militar, un comerciante del Roble de Aguadulce, buscó a su hijo por todos lados con la respuesta del ejército invasor: “no lo tenemos”.
El hombre no desmayó y continúo la búsqueda....
Cuando el Procurador Rogelio Cruz, apenado con su conciencia por no permitir exhumaciones de las fosas comunes solicitada por los familiares, dio la orden, aquel padre colaboró y pago las retrocavadoras utilizada en Jardín de Paz con la esperanza de encontrar los restos de su hijo.
Abrían una y otra fosa y nada. Solo faltaba el último de los cadáveres, ya cayendo la noche. Resultó era el de su hijo. Estaba con zunchos y manos atadas hacia atrás. Su cartera y documentos los llevaba consigo lo que permitió identificarlo y su hallazgo, ante tanta negación de los responsables de darle muerte a su hijo, confirmó el amor de un padre a lo suyo.
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