martes, 4 de agosto de 2015


EL MUSEO DE LA PAZ DE HIROSHIMA 

9 DE AGOSTO DE 1945


Por Roberto Rolando RODRÍGUEZ

Museo de la Paz
En 28 de julio de 1981, llegué procedente de la ciudad imperial nipona de Kioto a Hiroshima. Viajamos desde ese punto vía terrestre. Tenía muchas expectativas por saber información ocurrida en ese lugar un 6 de agosto de 1945, cuando el piloto, Paul Tibbets, lanzó e hizo detonar la mortífera bomba atómica que de forma instantánea dejó sin vida a más de 90 mil seres humanos.

Saqué mi cámara y tomé ésta foto del Museo de la Paz de Hiroshima que conserva como quedó destruida aquella torre de acero como testimonio de uno de los actos bélicos más destructivos creados por la mente científica en contra de la humanidad.

Todavía, hay quienes defienden que el lanzamiento de estas dos armas de destrucción masiva salvó a cientos de miles de soldados norteamericanos de estar en este conflicto y acortó la guerra con un método de efectiva celeridad.

Los actores principales, como el presidente Harry Truman, los pilotos, Paul Tibbets, Charles Sweeney, el científico Robert Oppenheimer, nunca consolidaron sus sentimientos, sobre este acontecimiento. Uno no quiso funeral ni lápida, otro murió sin arrepentirse y dormir tranquilo, mientras el científico incomodó a Washington cuando dijo que él se había convertido en “muerte, destructor de mundos”.

La historia registrada en el museo da cuenta que Hiroshima a las 8:15 a.m. del 6 de agosto de 1945 se convirtió en una bola de fuego. En minutos, una columna de humo color gris-morado a una temperatura aproximada de 4000º C se convirtió en un gigantesco “hongo atómico” de poco más de un kilómetro de altura.

Dos kilómetros a la redonda de donde explotaron las bombas, la catástrofe fue absoluta: el fuego y el calor mataron instantáneamente a todos los seres humanos, plantas y animales. En esta zona no permaneció en pie ni una sola edificación y se quemaron además las estructuras de acero de los edificios de concreto. Las ondas expansivas de la explosión hicieron estallar vidrios de ventanales situadas incluso a 8 kilómetros del lugar de la explosión. Los árboles fueron arrancados desde la raíz y quemados por el calor.


En Hiroshima 
Quizás, el refrán “la confianza mata al hombre” no permitió al alto comando militar japonés el significado de la presencia de los tres bombarderos B29 que entraron al espacio aéreos de Hiroshima con la mortífera carga porque privó -al momento de ser detectados- el consenso que los mismos eran inofensivas. Se recuerda que semanas antes la aviación norteamericana atacó a Tokio y había dado muerte a 100 mil japonés.  

Los horrores padecidos por la población de Hiroshima no condujeron a la rendición de Japón, por lo que Estados Unidos detonó, a las 11:02 a.m. del 9 de ag

osto de 1945, una segunda bomba más potente sobre la ciudad industrial, Nagasaki. 

La destrucción de Nagasaki, convenció al emperador  Hirohito a rendirse ante las fuerzas aliadas y de esta forma finalizar con la segunda guerra mundial iniciada en 1939.
En Pearl Harbor

Se calcula que en Hiroshima desaparecieron cerca de 20 mil edificios y casas, y Nagasaki quedó destruida el 40% de la ciudad.

El museo de la paz en Hiroshima, es un homenaje a la humanidad para evitar los horrores de la guerra, apelando a la sensibilidad para imponer la paz. Sin embargo, 70 años después aún persisten los conflictos, bombas en Kosovo, en Kiev, Vietnam, las dos Koreas,  Iraq, Gaza, Afganistán y para que seguir enumerando.

El imperio japonés se adueñó a base de su poderío bélico del pacífico asiático y, al claudicar abandonó las armas para hoy ser una potencia económica.

El 20 de diciembre de 1989, en Panamá las armas también hablaron a punta de bombas donde los civiles llevaron la peor parte del conflicto.

“Todos quieren la paz, y para asegurarla, fabrican más armas que nunca” Antonio Mingote. Y como decía Cantinflas en su película "El diplomático" entendieron mal cuando Jesús dijo a sus discípulos “amaos uno a los otros” pero entendieron “armaos uno con los otros”. 

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