"EL BLINDAJE DE NUESTRA SOBERANÍA: A 47 AÑOS DEL
1 DE OCTUBRE"
Por Roberto Rolando RODRÍGUEZ.
El 1 de
octubre de 1979 es una fecha imborrable para cada panameño. Es un hito
histórico que significó la derogación de la perpetuidad de la presencia norteamericana
en territorio de la República de Panamá, reemplazando el Tratado Hay-Bunau
Varilla de 1903 y eliminando para siempre el concepto de uso "a
perpetuidad".
Han
transcurrido 47 años de aquel día. Muchos vivimos la emoción de ese primer
minuto de la entrada en vigencia de los tratados firmados por Omar Torrijos
Herrera y Jimmy Carter. Los correos, los juzgados, la policía y los puertos
pasaron a ejecutarse bajo la jurisdicción de Panamá; las leyes norteamericanas
quedaron, por fin, sin efecto jurisdiccional foráneo.
Para el
pueblo panameño, el camino liderado por Torrijos y su equipo negociador fue un
largo proceso de diplomacia, sin levantar la voz ni caer en bravuconadas. Se
identificó la raíz de una lucha generacional, teniendo como propósito la razón
profunda de exigir justicia. Hubo un objetivo claro: demostrar que la verdad
estuvo del lado panameño y que no existía motivo alguno para más tensiones que
provocaran enfrentamientos con sangre, luto y dolor, como en efecto ocurrió el
9 de enero de 1964. Para el entonces líder en el poder, Omar Torrijos, la
diplomacia era el lenguaje perfecto y el momento ideal para lograr un nuevo
trato basado en el bienestar de ambas sociedades.
Los
panameños estaban seguros de que el rumbo negociador demostraría nuestra
responsabilidad para asumir este nuevo compromiso, y que transitar en tiempo
por 23 kilómetros de transición para llegar al 31 de diciembre de 1999 era la
meta definitiva.
Aquí es
donde nos preguntamos qué fortaleza tienen esos instrumentos, luego de ese
camino recorrido, para continuar adelante sin tropiezos en el futuro y sin
decir adiós al pasado histórico de las relaciones de Panamá y Estados Unidos.
Torrijos y Carter dejaron como legado la validez bilateral del pacto, con
una ratificación sustentada en los procedimientos constitucionales de cada país
y respaldada por la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados. Este
marco jurídico constituyó un primer blindaje, producto de la madurez de ambos
liderazgos. El segundo paso fue otorgarle fortaleza internacional a lo pactado
mediante el Tratado de Neutralidad Permanente, el cual garantiza que la vía
interoceánica permanezca abierta y segura para el tránsito pacífico de todas
las naciones del mundo, bajo normas globales de igualdad y respeto mutuo.
La culminación de este proceso el 31 de diciembre de 1999, con la
transferencia total de la administración y la retirada de las bases militares
norteamericanas, demostró la eficacia y el respeto histórico al tratado a nivel
global. Hoy se refleja que el protocolo de adhesión da mayor fuerza a una
negociación que algunos quisieron frustrar; sin embargo, una gran mayoría
consignó su voto de confianza en las negociaciones, en el pacto y en el futuro
de un país con una soberanía cada vez más fuerte.
Panamá ganó un blindaje internacional gracias a la diplomacia y la neutralidad.
Publicado en METRO LIBRE/PANAMÁ https://www.metrolibre.com/opinion/taipei-y-panama-dos-visiones-del-progreso-y-la-historia-JG26314841?fbclid=IwY2xjawU3nN1leHRuA2FlbQIxMQBwZG9mAXNydGMGYXBwX2lkEDIyMjAzOTE3ODgyMDA4OTIAAR6JcBk8vGM6NYZWxfXsOTPe-rgKszNsyGhKl88LL5EeHbp4vA1PeTpyWAol9w_aem_uAwwsBZoe90E1nzZTSxLuQ
No hay comentarios.:
Publicar un comentario