El sismo que
nos sacudió el alma: No aplacemos el amor
Las mantas, la comida y el consuelo se necesitan hoy,
no mañana;
aplazar la ayuda es ignorar nuestra propia historia.
Por: Roberto Rolando RODRÍGUEZ.
Han
transcurrido más de 72 horas desde cuando la tranquilidad de los panameños se
convirtió en un repentino ¡pum! En cuestión de segundos, la tierra tembló por
44 segundos y todas nuestras urgencias cotidianas quedaron reducidas a nada. Lo
único que importó en ese instante fue saber si los nuestros estaban a salvo.
Desde las 12:56 p.m. de aquel viernes 9 de octubre, no hubo ningún panameño que
fuera inmune al miedo.
El epicentro
del movimiento telúrico liberó una fuerza de magnitud 7.5 que provocó, de
inmediato, pánico generalizado, daños severos en hogares y el derribo de
infraestructuras críticas, tanto públicas e históricas como privadas. Esta
situación, a medida que giran las manecillas del reloj, reclama la solidaridad
de todos nosotros. Como bien advirtió el sacerdote de la Basílica de San Juan Bosco:
"Solos no podemos". La salida exige que estemos todos unidos.
Es la hora
en que nuestros hermanos, especialmente quienes perdieron sus techos, necesitan
recuperar el sueño sin el constante temor a las réplicas que les hacen revivir
los estruendos del sismo. La ayuda a los damnificados no se puede posponer para
cuando la economía se estabilice o la calma regrese. Las toldas, las mantas, la
comida, el consuelo, el tiempo, el cariño y el amor se necesitan hoy, no
mañana.
Aplazar
cualquier muestra de apoyo en plena emergencia es ignorar activamente el dolor
que sufren aquellos hermanos del sur de Veraguas, de la península de Azuero y
de otros sectores golpeados. Los daños materiales serán eventualmente reparados
y reconstruidos con cemento; pero el tejido social de esos panameños afectados
necesita levantarse con empatía y con una fuerza capaz de sacudirnos el alma
para derribar la indiferencia. Esa empatía solo la podemos aportar nosotros.
Haciendo eco
de las palabras del religioso de la Basílica de San Juan Bosco, "solos
no podemos". La única salida real ante esta tragedia nacional no es el
individualismo del sálvese quien pueda, sino el sentido comunitario del salvémonos
juntos. Debemos cuidarnos unos a otros. El sismo vino a recordarnos que
quienes hoy sufren no son ajenos a nuestra historia, y que el verdadero valor
de Panamá está en los brazos que hoy se extienden para levantar al caído en
Herrera, Los Santos y Veraguas.
Que Así Sea.
https://x.com/Rrodriguez0750/status/2109395265883083023?s=20
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