La victoria de los demócratas y su
impacto en Panamá
Por Roberto Rolando RODRÍGUEZ
El manejo de la política exterior es
un tema de gran interés para los panameños. Desde el nacimiento de la
república, las decisiones de otros países han tenido un impacto directo en
nuestra nación. La posición geográfica ha definido las relaciones diplomáticas
con el resto del mundo y ha convertido al país en un puente de gran interés
para los extranjeros; de allí surge la noción de que somos un verdadero crisol
de razas. Sin embargo, esta realidad obliga a prestar especial atención a los
resultados electorales de los Estados Unidos, un escenario que el panameño debe
analizar a fondo por cuanto Panamá y el país norteamericano mantienen una
relación especial que va más allá de la existencia del canal, abarcando
intereses estratégicos en los ámbitos comercial, migratorio y de seguridad.
La mirada estadounidense sobre el
istmo no es nueva; ya desde el siglo XIX el ojo norteamericano visualizó la
importancia de la posición geográfica panameña. La fiebre del oro de California
es un claro ejemplo de ello, ya que abrió las puertas a la inmigración y a la
estrategia de inversión que impulsó la construcción del ferrocarril
transístmico. En aquel entonces, la movilización de tropas a través de navíos
constituía un viaje largo y peligroso que obligaba a circundar el Cabo de
Hornos. Por esta razón, el Senado y el Poder Ejecutivo de los Estados Unidos se
interesaron en acuerdos, pactos y enmiendas con la República de la Nueva
Granada y Colombia, dejando de lado a los panameños directos. Como decía el
general Omar Torrijos, las potencias extranjeras siempre cortejaban a la de la
cintura más delgadita.
Esta histórica relación de dos siglos alcanzó un punto
de inflexión cuando el presidente Jimmy Carter firmó los históricos Tratados
Torrijos-Carter en 1977, permitiendo que el Senado estadounidense —pese a
intensos debates— ratificara el fin de la presencia colonial y la devolución
del Canal en 1999. Es cierto que la derrota de Donald Trump el martes 3 de
noviembre de 2026 no significa que haya perdido de inmediato su poder ejecutivo
actual, pero en el panorama contemporáneo, una victoria demócrata adquiere un
peso estratégico fundamental. Las recurrentes presiones de Trump, quien ha
sostenido la retórica de "recuperar" la vía interoceánica bajo
argumentos de seguridad nacional y supuesta influencia extranjera, alimentaron
profundas tensiones locales en Panamá. Por lo tanto, el triunfo de la
diplomacia institucional que encarnan los demócratas representa para Panamá garantías
para salvaguardar las conquistas del siglo pasado, contempladas en los pactos
canaleros de 1977, blindar la soberanía del istmo frente a discursos
revisionistas y consolidar la neutralidad de su ruta comercial en el siglo XXI,
reafirmando que Panamá y Estados Unidos de América son dos pueblos que se abrazan
y estrechan su amistad en un nuevo mundo de relaciones.
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