miércoles, 4 de noviembre de 2026

 

La victoria de los demócratas y su impacto en Panamá

Por Roberto Rolando RODRÍGUEZ

El manejo de la política exterior es un tema de gran interés para los panameños. Desde el nacimiento de la república, las decisiones de otros países han tenido un impacto directo en nuestra nación. La posición geográfica ha definido las relaciones diplomáticas con el resto del mundo y ha convertido al país en un puente de gran interés para los extranjeros; de allí surge la noción de que somos un verdadero crisol de razas. Sin embargo, esta realidad obliga a prestar especial atención a los resultados electorales de los Estados Unidos, un escenario que el panameño debe analizar a fondo por cuanto Panamá y el país norteamericano mantienen una relación especial que va más allá de la existencia del canal, abarcando intereses estratégicos en los ámbitos comercial, migratorio y de seguridad.

La mirada estadounidense sobre el istmo no es nueva; ya desde el siglo XIX el ojo norteamericano visualizó la importancia de la posición geográfica panameña. La fiebre del oro de California es un claro ejemplo de ello, ya que abrió las puertas a la inmigración y a la estrategia de inversión que impulsó la construcción del ferrocarril transístmico. En aquel entonces, la movilización de tropas a través de navíos constituía un viaje largo y peligroso que obligaba a circundar el Cabo de Hornos. Por esta razón, el Senado y el Poder Ejecutivo de los Estados Unidos se interesaron en acuerdos, pactos y enmiendas con la República de la Nueva Granada y Colombia, dejando de lado a los panameños directos. Como decía el general Omar Torrijos, las potencias extranjeras siempre cortejaban a la de la cintura más delgadita.

Esta histórica relación de dos siglos alcanzó un punto de inflexión cuando el presidente Jimmy Carter firmó los históricos Tratados Torrijos-Carter en 1977, permitiendo que el Senado estadounidense —pese a intensos debates— ratificara el fin de la presencia colonial y la devolución del Canal en 1999. Es cierto que la derrota de Donald Trump el martes 3 de noviembre de 2026 no significa que haya perdido de inmediato su poder ejecutivo actual, pero en el panorama contemporáneo, una victoria demócrata adquiere un peso estratégico fundamental. Las recurrentes presiones de Trump, quien ha sostenido la retórica de "recuperar" la vía interoceánica bajo argumentos de seguridad nacional y supuesta influencia extranjera, alimentaron profundas tensiones locales en Panamá. Por lo tanto, el triunfo de la diplomacia institucional que encarnan los demócratas representa para Panamá garantías para salvaguardar las conquistas del siglo pasado, contempladas en los pactos canaleros de 1977, blindar la soberanía del istmo frente a discursos revisionistas y consolidar la neutralidad de su ruta comercial en el siglo XXI, reafirmando que Panamá y Estados Unidos de América son dos pueblos que se abrazan y estrechan su amistad en un nuevo mundo de relaciones.

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